“La Terquedad”: una obra maestra del teatro contemporáneo

El viernes pasado fue la primera función de la reposición de La terquedad, la obra del Teatro Cervantes , escrita, dirigida e interpretada (en el rol del comisario Jaume Planc) por Rafael Spregelburd.

1.- Cuando me enteré de que una obra del Cervantes, único teatro federal del país, no iba a poder girar por las provincias porque lo impide su dispositivo escénico, me dije: “¡Qué mal! El Cervantes es un teatro nacional, que tiene que programar obras que puedan recorrer otras provincias, porque ese es uno de sus objetivos”. Pues me retracto, al menos en este caso. Es que esta obra de Spregelburd, parte de su “Heptalogía de Hyeronimus Bosch”, nunca había sido representada en la Argentina; sí en Europa. Era entonces bueno y necesario que los argentinos pudiésemos verla, tuviesen su puesta. Aplaudo la gestión de Alejandro Tantanian que lo concretó.

 

 

2.- La dramaturgia de “La Terquedad” es extraordinaria, desde todas sus perspectivas (textual -alta literatura-, escénica, etc). Tiempo, espacio, texto construyen con lúcido y profundo conocimiento (del lenguaje teatral, de las posibilidades del espacio y del ritmo narrativo) los intricados cruces que se supone representan la “realidad”. El lenguaje y sus artificios -aquello que nos construye y define- son puestos aquí en cuestión desde múltiples perspectivas. También hay una pregunta esencial sobre el “humanismo” y el “autoritarismo”; reflexiones que se engarzan en torno a la ideología. La cantidad de planos de sentido de que se compone la puesta (y el texto) resultan prodigiosos: la forma de armar la trama (la textura, las atmósferas, los significantes, los significados, el ‘sin sentido’ y la concentración de él) es claramente de orfebre inteligente y preciso.

 

La trama transcurre durante la Segunda Guerra. España, monárquicos contra republicanos. La casa del Comisario del pueblo.

3.- El ritmo interno de la puesta y las relaciones actanciales entre sus personajes (que devienen de un texto magistral) son asuntos a resaltar: no es poca cosa mantener a un espectador actual atento a la dinámica de los conflictos durante tres horas, entretenerlo con una ironía para nada obvia y un humor alejado por completo de cualquier lugar común. Pero, además, “La Terquedad” es una obra de sincronicidad y precisión de relojería. Un engranaje de sentido en cuerpo y alma.

 

4.- La escenografía y su planteo espacial (incluida la luz, el mapping y “textos visuales” de anclaje) no solo son una sorprendente obra de ingeniería sino que tal engranaje se justifica en su totalidad en virtud de lo narrado. “La Terquedad” es bella, expansiva, poética, audaz y sorprendente en cada tramo de la acción.

5.- Admirable, admirable, el trabajo de los actores: sostener textos complejísimos en extensión y profundidad y hacerlo desde una naturalidad y organicidad absolutas, solo es posible por la técnica y la disciplina de esos intérpretes. Tremendos, actores: tremendos. Ellos, un seleccionado de excepción, son: Rafael Spregelburd, Diego Velazquez, Pilar Gamboa, Analia Couceyro, Paloma Contreras, Pablo Seijo, Andrea Garrote, Santiago Gobernori, Guido Losantos, Alberto Suárez, Lalo Rotaveria, Javier Drolas, Monica Raiola.

 

6.- La música: compuesta como un montaje que se imbrica con la luz, los giros del dispositivo, los saltos del texto. Lejos de la ambientación, la música es otro plano de sentido que se suma a la puesta. El autor de este aporte esencial es Nico Varchausky.

 

 

“La Terquedad” es una obra maestra del teatro -y la literatura- contemporáneos. Es de esas puestas que quedarán en la memoria de quien la transita para reafirmarle, cada vez que venga a su memoria, que la escena puede estar viva, puede ser sagrada, puede ser auténtica y puede ser trascendente; aún en estos lábiles tiempos que nos atraviesan.

LA FICHA

La terquedad. Libro y dirección: Rafael Spregelburd. Intérpretes: Rafael Spregelburd, Diego Velázquez, Pilar Gamboa, Analía Couceyro, Paloma Contreras, Pablo Seijo, Andrea Garrote, Santiago Gobernori, Guido Losantos, Alberto Suárez, Lalo Rotavería, Javier Drolas, Mónica Raiola. Escenografía e iluminación: Santiago Badillo. Vestuario: Julieta Álvarez. Música: Nicolás Varchausky. Teatro: Cervantes. Duración: 180 minutos (con intervalo)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s