Bill Viola: el cuerpo del tiempo

En 2019, en el Museo Franklin Rawson de San Juan (dónde está una de las mejores muestras permanentes del país), se presentó la muestra de Bill Viola, que por 40 años ha encontrado en una expresión sin “aura” como el audiovisual el modo de gestar una obra única, aurática, filosófica y poderosa.

Esta muestra que estuvo en San Juan se llamó “El cuerpo del tiempo”.

Son cinco videoinstalaciones en las que los elementos visuales nos fuerzan a detenernos. Detener nuestra mente, entrar en una especie de meditación, de hipnosis.

Todo se detiene y Viola, a partir de esa quietud primera, pone a funcionar un tiempo como si fuese mítico. Otro tiempo, otra sensación.

Es allí, instalados en esa quietud en movimiento, que nos habla de la muerte, del presente, del pasado, de la finitud, de la trascendencia y la materialidad que somos y no somos.

Estos pequeños fragmentos de su obra que adjuntamos aquí -y le dan nombre a la muestra- es inmensa, dispuesta en la completa oscuridad y con un sonido que atraviesa el cuerpo (nuestro cuerpo).

Mirarla completa implica “soportar” el tiempo al que no estamos acostumbrados.

“El encuentro” es una de las obras que formó parte de esta muestra: