Isabel Sarli: homenaje a su audacia precursora

En Casa Montenegro queremos rendirle homenaje a esta diva del cine erótico, precursora absoluta del sexploitation, hermosa y audaz mujer: Isabel Sarli que murió el 25 de junio del año pasado y nos dejó películas de culto.

Destacamos estas:.

1. El trueno entre las hojas (1958)

Es el primer filme que hizo la “Coca” con Armando Bó y con él inauguran una historia que quedará por siempre en nuestra cinematografía.

El primer desnudo de cine nacional fue en “El trueno entre las hojas”.

El guión es del inmenso escritor Augusto Roa Bastos y es la historia de una huelga en un aserradero. Ella tenía 21 años y el rodaje fue en Paraguay.´

2. India (1960)

Ella es la líder de una tribu a la que llega un hombre que viene escapando.

Rodada en las Cataratas del Iguazú, todo la película es en blanco y negro, excepto una escena donde Isabel se baña en una cascada. Mezcla de melodrama romántico con filme de aventuras.

3. Fuego (1969)

Una de las mejores películas de Isabel y Armando, con la que revolucionaron el cine erótico.

John Waters la homenajeó en el Maryland Film Festival de 2002. Es que este filme tuvo una gran proyección internacional (recaudó un millón de dólares de taquilla) y contó con la actuación de Alba Mujica.

En este filme actuó también Alba Mujica.

Rodada en Nueva York, cuenta la historia de Laura, su empleada Andrea y Carlos, que serán un trío atravesado por las pasiones.

4. Furia infernal (1973)

Un western patagónico con escenas de alto voltaje violento. Un hombre asesina al marido de Bárbara, una stripper. Ella planeará su venganza.

Actúan con ella el hijo de Armando, Víctor y Jorge Barreiro.

5. Insaciable (1974)

Una de las películas más explícitas de la dupla cinematográfica Sarli-Bó.

La atmósfera candente de Insaciable se aplaca en la fría temperatura de San Martín de Los Andes.

Una ninfómana a la que su marido alienta para ver con sus amantes. Rodada en San Martín de los Andes y prohibida durante la dictadura.

El filme fue liberado de la censura en 1984, cuando Armando Bó ya había fallecido.